¿Por qué Feminismo?

Es muy común encontrar personas (hombres y mujeres) que opinan que feminismo es casi lo mismo que machismo, pero a la inversa. Otros consideran que el problema serio no es el concepto sino la denominación, que en lugar de ser feminismo debía ser humanismo u otro término que no aludiera directamente a la mujer.

Lo cierto es que por mucho que se ha escrito al respecto aún las conversaciones sobre feminismo no rebasan los márgenes académicos y, por lo tanto, existe tanto desconocimiento alrededor del tema, del cual se habla aunque no se conozca.

Incluso personas del mundo intelectual se muestran extremadamente reacias a dialogar abiertamente sobre feminismo. También mujeres, que por sus conductas tienen puntos de contacto con lo que plantea el feminismo, niegan con fervencia esta militancia. ¿Existe miedo al término?

Feminismo se hace referencia al género femenino es una manera de reivindicar la presencia de la mujer en la historia, por siempre invisibilizada. Cuando se ha hablado de la historia de los seres humanos solo se hace referencia al género masculino. Es tan fuerte esta absorción de lo femenino por el paradigma masculino que cuando se habla de “la humanidad”, se dice “el hombre”, y así con cada situación. Una de las filósofas que se ha dedicado a teorizar este tema es Celia Amorós.

Mucho se ha escrito sobre la contradicción que supone sentirse feminista y no aceptarse dentro del término. Entre las reflexiones al respecto destaca el criterio de que el feminismo, en primer lugar, no lucha contra nada, sino que trabaja para lograr una sociedad donde los genitales no signifiquen privilegios.

Claro que se reconoce que para los hombres, en su posición de privilegio, es muy difícil renunciar a ellos para unirse a las mujeres en su defensa de la igualdad, pero es ahí donde está uno de los grandes retos.

Pero por muchas buenas intenciones que se tengan darle la espalda a la teoría no resuelve nada, al contrario, siempre vale la pena recurrir al pensamiento que en tantos años han volcado las mujeres sobre su situación.

Ser feminista no es motivo de vergüenza, aunque algunas personas intenten voltear la situación e insinuar que el machismo es lo mismo, cuando no es así.

Persisten inequidades entre abogadas y abogados

La equidad de género es un tema que desde el siglo XX ocupa las agendas de movimientos sociales y políticos de izquierda. La celebración en 1994 de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, realizada en El Cairo, puso seriamente el ojo en estos temas. Veinte años después, aun con los avances alcanzados, se perciben desigualdades injustas entre mujeres y hombres.

El tema laboral, el acceso a oportunidades y las posiciones de poder son algunas de las cuestiones que los defensores de la equidad reclaman una y otra vez. Por un lado, se pide exige que las leyes contemplen las diferencias históricas que han puesto a la mujer por debajo del hombre y que se plasmen sus derechos en letra escrita para tener cómo reclamarlos en caso de incumplimiento.

Por otro lado se habla de la insuficiencia de las leyes porque los prejuicios están en el imaginario y es preciso desterrarlos con trabajo y educación.

Uno de los sectores laborales en España donde más se perciben estas inequidades es el jurídico. Es como una paradoja, pero es real. Aunque se reconoce que la cantidad de mujeres abogadas que laboran en los despachos ha crecido y actualmente son la mitad de estas personas, no hay que llevarse por los números fríos. Las cifras han aumentado, sí, pero ¿Quiénes tienen el poder? Obviamente, los hombres.

Los estudios de ciencias sociales que han girado la mirada hacia estas cuestiones exponen que las firmas de abogados del país no consideran las capacidades de las mujeres para los puestos de trabajo de alto nivel.

Un corte realizado a mediados de 2014 ilustró que solo eran mujeres el 13% de los socios de los bufetes más importantes. Esta cifra es muy similar a las obtenidas en investigaciones anteriores, lo que demuestra que las mujeres aumentan en número, pero no en posición.

También llama la atención en el contexto español que la cantidad de mujeres profesionales es muy similar con respecto a la de los hombres. Nadie duda que actualmente las mujeres tienen mucho mayor acceso a las carreras universitarias que en otro tiempo eran territorio masculino, pero lo cierto es que de ahí no han podido avanzar mucho más. Y el hecho de algunas sí hayan logrado franquear las barreras, lo han enfrentando obstáculos que no aparecen en el camino de los hombres.

España, cuarto país en aprobar matrimonio igualitario

España se mereció un lugar en la historia de las luchas por los derechos humanos al aprobar, en el año 2005, el matrimonio homosexual, medida que lo convirtió en el cuarto país en reconocer este derecho.

Para esa fecha ya el matrimonio entre parejas del mismo sexo se había aprobado en Holanda, Bélgica y Canadá.

Sin embargo, el trayecto para llegar a este final feliz no fue fácil, al contrario, conllevó un grandísimo esfuerzo por parte de los movimientos sociales por un lado, y de los políticos comprometidos con el tema por otro. Una tradición patriarcal, conservadora y religiosa es suficiente presión para frenar cualquier avance que le reconozca derechos a quienes no cumplan con las normas tradicionalmente establecidas. Para nada es imposible ante la perseverancia.

La aprobación de esta ley se realizó a partir de una modificación del Código Civil, lo cual se aprobó por el Congreso de Diputados. Luego del paso dado por España se lanzaron otros países a aprobar leyes semejantes, no obstante, la de España tiene la particularidad de incluir también el derecho de estas parejas a la adopción, lo cual aún no siempre se incluye en la ley de matrimonio homosexual.

Y es que los derechos a la comunidad LGBTI en el mundo han sido reclamos sobre todo desde el pasado siglo, y muchas personas aún encuentran resistencias a su orientación sexual hasta en los centros laborales y en los vecindarios. Algunos países han modificado sus códigos de trabajos para plasmar que está prohibida la discriminación por orientación sexual e identidad de género, mientras que otros reconocen en sus códigos penales los crímenes de odio como agravantes de los delitos.

El matrimonio homosexual en España tuvo el apoyo de 187 votos, a los que se opusieron 147. Esta votación se convocó para deponer un veto que el PP había impuesto días atrás. Se necesitaba lograr para ello un mínimo de 176 votos, lo cual se superó.

Si bien la aprobación de esta medida fue un motivo de fiesta en todo el país, los activistas entendieron que no era suficiente el reconocimiento de este derecho, sino que era necesario, además, trabajar en la educación por el respeto a la diversidad.

Generadores eléctricos de gasolina versus diésel: mantenimiento

A la hora de comprar generador eléctrico ideal que satisfaga nuestras necesidades, suele ser un problema, pues la amplia gama de diseños que hoy existen hacen que este proceso se vuelva un poco complejo.

¿Generadores eléctricos de diésel o de gasolina? Una pregunta común, que nos pone en una encrucijada, para decidir es necesario conocer ventajas y desventajas de cada uno de ellos.

 

Los generadores eléctricos de diésel:

Poseen una mayor vida útil del motor, son compactos, poseen mayor autonomía además de fácil mantenimiento y servicio, son potentes y fiables. Recomendables para largos periodos de tiempo y  para generación ininterrumpida. El generador y el motor están pre-conectados para una fácil instalación, que incluye una conexión para instrumentación remota del motor o panel de arranque y /o parada. Poseen un mayor costo. Ideales para hospitales y la industria.

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Los generadores eléctricos de gasolina: Recomendables para cortos periodos de tiempo y para generación eléctrica de poco periodo de tiempo. Poseen un nivel de ruido bajo, son más ligeros. Ideales para el uso en el hogar. Reparaciones menos costosas. Es más económico.

Los generadores de diésel pueden ser usados por periodos de tipos elevados y su generación es de forma continua, siendo todo lo contrario los generadores de gasolina que su generación no es de forma continua. Sin embargo los de gasolina se caracterizan por un menor nivel de ruido que los diésel y son más ligeros y constituyen la elección más económica.

Mantenimiento

Para prevenir fallas en el funcionamiento y mejorar el mismo, es necesario realizar ciertas actividades de forma frecuente para que los generadores eléctricos ya sean de diésel o gasolina se mantengan en óptimo estado técnico. Por lo que se debe:

  • Comprobar los niveles de aceite de forma periódica.
  • Es importante respetar las horas máximas de consumo para realizar el cambio de aceite siendo imprescindible el uso del aceite específico para cada tipo de generador, recomendado por el fabricante.
  • Comprobar el filtro de aire para determinar si estado técnico y si es necesario renovarlo.
  • Mantener limpio el sistema de refrigeración.
  • Revisar de forma periódica las conexiones eléctricas.
  • Incorporación si son necesario, tacos de goma en la base para evitar las vibraciones

El uso social de los generadores eléctricos es amplísimo, escoger el más indicado y mantenerlo en óptimas condiciones constituye la clave del éxito de su uso.